EDITORIALISTAS > RAYMUNDO RIVA PALACIO

Chávez

25 Julio 2010

 
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Ver actuar a Hugo Chávez es todo un espectáculo.
Es dicharachero, simpático y canta a la menor provocación.
Tiene una voz entrenada de cuando era narrador de partidos de béisbol y cuando la hacía de maestro de ceremonias en concursos de belleza en su Venezuela querida.
Pero oír y escuchar lo que dice Hugo Chávez cuando se sale del campo lúdico y para meterse en el político, a muchos tensa y alarma.
El Presidente venezolano es la última encarnación de un caudillo que busca convertir a su nación en un paraíso hecho a su medida, vestido de socialista.

Chávez aglutina más odio que admiración en el mundo, convirtiéndose en una figura que por las buenas y las malas razones, cuando habla, todos escuchan.
Polémico y polarizante, el general Chávez es un guerrero que siempre se fuga para adelante.
La última semana volvió a repetir la dosis cuando el gobierno de Colombia, con videos, fotografías, testimonios de testigos y mapas, probó que la narcoguerrilla colombiana de las FARC tienen bases en Venezuela.
Su respuesta fue la ruptura de las relaciones entre Caracas y Bogotá, acusándolo de mentiroso.

La realidad es que Venezuela no sólo es una base de apoyo oficial a las FARC, sino a la izquierda latinoamericana, a la que ha estado financiado por más de un lustro.
Apoyó con recursos las victorias electorales de Daniel Ortega en Nicaragua, y de Mauricio Funes en El Salvador.
Envió dinero a Brasil para la campaña de reelección de Lula, a Argentina para respaldar a Cristina Kirchner, y le inyecta oxígeno monetario a Cuba.
Algunos sectores marginales del PRD en México han recibido su apoyo y mantiene los llamados Círculos Bolivarianos en varias partes del país.
Chávez, en la debacle de la Administración Bush, lanzó una política panamericana y se colocó como jugador central en la política continental.

Nada mal para un joven nacido en una casa de clase media baja en Sabaneta, al sur occidente de Venezuela, en 1954, una comunidad que, según lo narró alguna vez, sólo tenía tres calles de tierra a la orilla del río y casas de palma.
Chávez, quien ayudaba a la economía familiar con la venta de maíz y plátano silvestre –que comían los más pobres de la zona-, tuvo su primera gran influencia de la mano de su abuela Rosa, que le metió poemas, leyendas, la pintura y la historia en la cabeza.
La segunda fue de su hermano mayor Adán, quien lo introdujo en la política y el socialismo.

En ese entonces, lo único que quería era ser beisbolista.
Pitcher zurdo, con el sueño de llegar a las Grandes Ligas en Estados Unidos se enroló en la academia militar, donde no sirvió como toletero.
Pero ahí redefinió su vida, que tuvo una primera prueba en 1992 cuando junto con la oficialía joven se rebeló contra el corrupto gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Chávez tenía bajo su responsabilidad la toma del poder en Caracas, pero el entonces comandante de paracaidistas fracasó.
Tras su arresto salió entelevisión a pedirle a sus compañeros golpistas que se entregaran, que los tiempos de cambio no habían llegado.

Ocho años después, con la libertad recuperada, Chávez se lanzó por la Presidencia.
Abanderado del Movimiento Quinta República fundado en 1998, ganó en 2000, y rápidamente construyó las bases para su entronizamiento.
Nadie tuvo duda desde un principio, por los discursos y proclamas de Chávez, que el socialismo al estilo de los años 70 –abandonado ya por todas las naciones- era el camino.
Las oligarquías venezolanas buscaron derrocarlo y promovieron un golpe de Estado en 2002 que lo separó del poder sólo por 48 horas.

Cuando uno conoce a la oligarquía venezolana, entiende porqué Chávez sigue teniendo el consenso de la mayoría en su país.
Es desarticulada y sin talento político –como se vio en el fallido golpe-, es antidemocrática, excluyente y muy dependiente de los designios de Estados Unidos.
Chávez quiere una nación construida bajo su medida, que responda a sus dictados autoritarios –disfrazados de respaldo popular- y que le permita seguir privilegiando económicamente a los suyos.
Sus oligarcas opositores quieren una nación que vestida de democracia siga privilegiando económicamente a los suyos y que la orientación salga de Miami, donde viven.

Chávez, por inteligente, sofisticado y atrabiliario, es visto como una figura peligrosa.
Los capitales del mundo lo ven con enorme cautela y frenaron sus inversiones, la única palanca que parece tener Venezuela, cuya economía depende en 80% del petróleo, para salir de la crisis, que en este año tendrá una caída en el Producto Interno Bruto de 3%.
Este desplome se ve claramente en las calles venezolanas, y en el deterioro ambiental en Caracas y en la elevación de la delincuencia común.
El temor no es infundado.
De 2005 a 2009 Chávez expropió 762 empresas, y algunas, con arranques que se reflejan en este diálogo registrado recientemente por la prensa:
--¿Qué es aquel edificio?”, preguntó Chávez a sus colaboradores, cuando pasaban por la Plaza Bolívar en Caracas.

--Un edificio privado, de una joyería, le dijeron.

-- ¡Exprópiese!, exclamó Chávez.

--¿Y ese otro de qué es?, preguntó más adelante.

-- Decían que ahí vivió Simón Bolívar de recién casado, le explicaron.

--¡Exprópiese! Tenemos que convertir esto en un gran Centro Histórico, añadió Chávez.

Explosivo, así es Chávez.
Provocador.
Ya una vez sacó de sus casillas al Rey Juan Carlos.
Ya una vez, para criticar a Hillary Clinton que había expresado su pesar por el pueblo venezolano, el general le respondió con una canción: “Soy malquerido por Clinton –le cantó-, yo tampoco la quiero”.
Tiene arranques que parecen frívolos, de talante superficial, pero que siempre encierran algo de profundidad.

Por ejemplo, en una reunión de mandatarios en La Paz sobre la Alianza Bolivariana, durante el festejo se desplazó súbitamente Chávez al escenario, se plantó frente a la Sinfónica Nacional y les pidió tocar “Alma Llanera”, la canción folclórica bolivariana.
Subió al estrado a los presidentes Evo Morales y Rafael Correa para entonar el “Amo, lloro, canto, sueño, con claveles de pasión”.

Para los venezolanos de carne y hueso, el problema que tienen son sus élites.
No hay oposición con talento y capacidad para enfrentar políticamente a Chávez, derrotarlo y cambiar el rumbo de la nación.
Frente a ello, Chávez sigue fugándose hacia delante.



rrivapalacio@ejecentral.
com.
mx

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» QUIÉN ES Raymundo Riva Palacio...

Reconocido periodista y analista, Raymundo Riva Palacio ha obtenido dos Premios Nacionales de Periodismo. Durante su fructífera carrera, ha escrito para numerosos periódicos de México, España, Canadá y Estados Unidos. Es autor de "Centroamérica: la guerra ya empezó", "Más allá de los límites: ensayo para un nuevo periodismo", y coautor de "Aún tiembla" y "La cultura de la colisión".

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