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RAYMUNDO RIVA PALACIO
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Estrictamente personal
por: Raymundo Riva Palacio
La transformación del verdugo
20 Noviembre 2009
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La campaña mediática de la familia de Sergio Humberto Ortíz, "el Apá", ha tenido grandes resultados.
Primero paralizó las investigaciones en torno a más de 10 secuestros donde presuntamente participó desde 2001, y ahora, a unos días de haber muerto en prisión, se está convirtiendo de verdugo en víctima.
Su abogado Rodrigo Higuera presentó en la PGR una querella en contra del procurador general de Justicia del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, acusándolo de falsificar documentación para inculpar a su ex cliente.
En los medios, la imputación de Higuera voló libremente.
Hábil, Higuera aprovechó la trampa del silogística en la que se encuentra la opinión pública: como "el Apá" no participó en el secuestro y asesinato de Fernando Martí, el hijo del empresario, Alejandro Martí, la acusación con la cual lo detuvo la Procuraduría capitalina es inocente.
Higuera entró en la dinámica de confrontación que tuvieron el año pasado las autoridades capitalinas con la Secretaría de Seguridad Pública Federal, que encontró a los verdaderos culpables del crimen de Martí.
El choque político entre dependencias levantó tanta tolvanera que hasta hoy en día, nubla el panorama.
"El Apá" puede no estar, en efecto, involucrado en el asesinato de Martí.
Pero, ¿es inocente en otros casos? Hay evidencias de que no es así.
En agosto de este año se publicó en este mismo espacio parte de la investigación sobre el Caso Martí que se había cruzado con las víctimas de otro secuestro.
Era el testimonio de "Filadelfo", quien señaló a “el Apá" como la persona que lo secuestró junto con un niño al que llevaba a la escuela, e identificó como su cuidador a Noé Robles Hernández, el asesino confesó de Fernando Martí.
El vínculo unía a dos grupos de criminales.
Las pruebas aportadas por "Filadelfo" no quieren decir que "el Apá" participó en el secuestro de Martí.
Significa que sí cometió, cuando menos, el secuestro de él y el niño que llevaba a la escuela en febrero del año pasado.
"Filadelfo" no tiene ninguna duda de quién se trata.
"El fue quien nos detuvo en el retén y se asomó para vernos las caras", recordó en una entrevista reciente.
El niño lo identificó también.
Lo vio en el retén, donde había dos patrullas de la Policía Judicial del Distrito Federal y dos autos Stratus.
Lo vio tres veces más en la casa de seguridad, por un espacio que dejó el antifaz colocado sobre sus ojos.
Fue él, dijo el niño en otra entrevista, quien amenazó con matar a su abuela, "la persona que yo más quiero en la vida".
El niño reconoció a Robles Hernández.
"Era quien nos cuidaba y nos daba de comer", dijo el niño.
El niño recuerda claramente el momento del secuestro, lo que sucedió en los primeros minutos y la estadía de casi dos semanas en la casa de seguridad.
También las amenazas a su abuela, y la manera como le decían que "Filadelfo" era un narcomenudista y su papá era narcotraficante.
No recuerda, como sí lo hace "Filadelfo", las angustias que tenía en las noches, donde no podía dejar de moverse en la cama.
Ya no le sucede eso, pero cada vez que ve una patrulla, se congela y se esconde.
Para "Filadelfo", además del trauma siguen las huellas físicas, después de 22 meses.
Los secuestradores lo golpearon, lo ahorcaron y lo tiraron en la calle, antes de hablar al padre del niño que lo habían matado, como un mensaje de que hablaban en serio.
"Filadelfo" tiene todavía las marcas de la cuerda en el cuello, cicatrices en los puños por la golpiza y una hematoma en la rodilla izquierda que no quiere desaparecer.
Sus vidas cambiaron radicalmente.
Se quebró por completo la vida privada de "Filadelfo", que vive con miedo.
Al niño le dijeron tantas cosas sobre él, su familia y todo lo que lo rodeaba de una forma tan precisa, que rompieron la certidumbre sobre su seguridad y lo que lo rodea.
Su familia cambió patrones de comportamiento y conducta.
Su padre sufre cuando recuerda que estuvo a punto de ya no poder negociar, y cuando los expertos de la policía le dijeron que si se retiraba de la nagociación, pondría en peligro la vida de su hijo, como había pasado en otro caso, donde ya no pudo más el padre, dejó la negociación a su hermano, y los secuestradores mataron a su hija.
Por todas esas experiencias, "pesadillas en vida", como las llama, no entiende cómo es posible que "el Apá", se esté convirtiendo en víctima.
Cualquier persona que tiene la oportunidad de hablar con el niño secuestrado, no tendrá la menor duda de la certeza con la que habla de "el Apá" en el momento del secuestro y del cautiverio.
Cualquiera que platica con "Filadelfo", puede ver los vasos comunicantes entre el secuestro de ellos y el de Fernando Martí.
Para la Procuraduría capitalina, "Filadelfo" es el testigo clave en el Caso 1; para Seguridad Pública Federal, "Filadelfo" es testigo clave en el Caso 7.
Por eso se desespera el padre del niño secuestrado y siente impotencia.
"¿Qué importa si secuestró o no a Fernandito?", explotó.
"Es un secuestrador".
Convertir un verdugo en víctima no es necesariamente culpa del abogado Higuera que hace su trabajo al defender a su cliente.
Es un asunto jurídico, no moral.
Las culpas vienen en otros lados.
Por ejemplo, ¿qué hizo la PGR que nunca liberó consignaciones en los más de 10 casos donde "el Apá" fue acusado de secuestro? ¿Por qué la Procurauría del Distrito Federal no ha continuado con los casos pendientes? ¿Cuál es la responsabilidad de los medios, de todos nosotros, al hacer causa por un lado sin explorar de manera menos pasional el otro? La culpabilidad parece ser de todos nosotros, de aquellos que, paradójicamente, no fuimos las víctimas del secuestro.
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» QUIÉN ES
Raymundo Riva Palacio...
Reconocido periodista y analista, Raymundo Riva Palacio ha obtenido dos Premios Nacionales de Periodismo. Durante su fructífera carrera, ha escrito para numerosos periódicos de México, España, Canadá y Estados Unidos. Es autor de "Centroamérica: la guerra ya empezó", "Más allá de los límites: ensayo para un nuevo periodismo", y coautor de "Aún tiembla" y "La cultura de la colisión".
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