Cada día nacen en América Latina más de 30 mil niños que llegan al mundo y viven sus primeros años en unos contextos económicos, sociales y culturales marcados por una extrema desigualdad, tanto a nivel regional como dentro de cada país, según un informe hecho público hoy. El estudio, el cuarto sobre tendencias sociales y educativas en la región promovido por el IIPE-UNESCO Buenos Aires y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, subraya que casi 20 años después de la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), la realidad difiere mucho del panorama propuesto en ese articulado.
En América Latina nacen anualmente 11 millones de niños; cerca de 400 mil mueren antes de cumplir los 5 años, aproximadamente 250 mil fallecen antes del primer año y, entre ellos, más de 160 mil durante su primer mes de vida.
Aunque en las últimas cuatro décadas se registraron importantes avances, se observan aún brechas entre países que incluso aumentaron durante los últimos años y que actualmente se sitúan entre los extremos de Cuba y Bolivia, cuya tasa de mortalidad infantil en 2007 fue de 5.3 y 46.6 por cada mil nacidos vivos, respectivamente.
Si bien la región produce un excedente de alimentos un 30% superior a lo que necesita su población, hay 53 millones de personas que no cuentan con alimentos suficientes. El 7% de los menores de cinco años tiene bajo peso para su edad y la talla del 16% es inferior a la que corresponde a esa etapa vital.
El informe destaca la situación de la población aborigen, al subrayar que en Bolivia, Ecuador, Guatemala y Perú la incidencia de la desnutrición global y crónica de los menores de cinco años de las poblaciones indígenas es "algo más del doble" que la de aquellos que no pertenecen a esos grupos.
La mortalidad infantil de los niños indígenas latinoamericanos, además, es un 60% mayor.
Con respecto a las condiciones materiales de vida, el informe revela que en Bolivia, Nicaragua y Guatemala más de la mitad de los niños menores de seis años vive en hogares que "sufren hacinamiento crítico" y que sólo un tercio de los niños bolivianos, salvadoreños, nicaragüenses y paraguayos vive en viviendas que tienen distribución interna de agua.
Esta situación contrasta con la de Chile, donde el porcentaje de niños que viven en hogares con hacinamiento crítico o sin distribución interna de agua es menor del 10%.
Menos de la mitad de los niños de las zonas rurales de los países con menor desarrollo de América Central vive en hogares donde el jefe de familia es asalariado, mientras en los países del Cono Sur siete de cada 10 niños de zonas rurales lo hacen en unidades familiares en las que el cabeza trabaja en relación de dependencia, muchos de ellos con acceso a la seguridad social.
Con respecto al acceso a la escuela, a los cinco años, ocho de cada 10 niños se encuentran escolarizados. Esta proporción supera al 85% en las áreas urbanas y no alcanza a siete de cada 10 en las rurales o entre aquellos que provienen de los sectores socialmente más postergados.
Las diferencias regionales son muy pronunciadas: en el Cono Sur, el acceso a la educación a los cinco años se encuentra cerca de ser universal, en tanto que sólo abarca a la mitad de los niños en la región conformada por Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador.
Pese a estos datos, el informe destaca otros factores que configuran un panorama más favorable, como los logros en el marco normativo para impulsar políticas a favor de la infancia y el momento de transición demográfica que vive la región hacia una reducción de las tasas de mortalidad y fecundidad y una expansión de la esperanza de vida.
Además, realza el clima que se ha ido creando en la región en el que cada vez es más aceptado el reconocimiento de los derechos de la niñez y que América Latina atraviesa un momento de mayor fortaleza económica y política desde la cual avanzar en favor de la infancia.
El 20 de noviembre del 2009 se cumple el 20 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado internacional de derechos humanos que todos los países del mundo lo han firmado, y sólo dos no lo han ratificado.
Unos 70 millones de mujeres y niñas en 29 países son sometidas a la ablación genital; mil 500 millones de menores sufren violencia; y 1.2 millones de pequeños son víctimas de trata en el mundo.
En su edición especial del informe "Estado Mundial de la Infancia" indica que la cifra anual de muertes de menores de cinco años en el mundo bajo de 12.5 millones en 1990 a 9 millones en el 2008, pero aún 4 millones de recién nacidos mueren durante su primer mes de vida, y otros 4 millones fallecen antes de cumplir los cinco años por tres causas: diarrea, paludismo o neumonía