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Remodelación con esencia art déco
Por: El Mañana - 15 Noviembre 2009
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En las recámaras se colocaron muebles rústicos de León, Guanajuato.
La demolición de muros y la adaptación de nuevos acabados transforma la imagen de un añejo departamento
En un edificio de los años 30 se encuentra un departamento donde predominan la secuencia de espacios y los ambientes teatrales con una tenue iluminación.
Sus interiores fueron remodelados por los arquitectos Liliana Aguirre y Enrique Jiménez, quienes transformaron la apariencia del inmueble a través de una nueva distribución de superficies.
“El principal objetivo consistió en lograr que el departamento luciera como una suite acogedora con zonas abiertas que conviven de manera continua.
Así, desde el comedor se ve la recámara sin perder intimidad, ya que existe una conexión fluida entre las áreas”, dijo Liliana.
Como la humedad desgastó los pisos de la vivienda, ambos creativos colocaron losetas de cemento pulido.
Además, retiraron la herrería de las ventanas, pues obstruía las vistas hacia el exterior.
La demolición de muros amplió las dimensiones del departamento y la eliminación de puertas permitió la interacción entre las áreas públicas y privadas.
Para que los recubrimientos tuvieran una apariencia estética, Liliana y Enrique pintaron las paredes en un tono azul oscuro que contrasta con el color amarillo del suelo.
Incluso resaltaron las molduras y rosetones de los techos para destacar el estilo art déco del departamento.
La luminotecnia fue un elemento importante para generar atmósferas acogedoras; por ello instalaron lámparas colgantes y de mesa que proyectan luz indirecta.
“No quisimos hacer un ‘loft’ donde no existe una división de espacios, sino crear una secuencia de varias zonas que tuvieran una integración visual con sucesiones y limitantes sutiles”, dijo Jiménez.
DRAMÁTICOS INTERIORES
Para vestir la estancia y el comedor, los especialistas utilizaron muebles y piezas que el propietario adquirió en distintos bazares de antigüedades.
Así, destacan dos sofás tapizados en tela, cojines de estilo hindú, una lámpara de diseño árabe y una máquina de escribir.
En la cocina, que convive abiertamente con la sala, adaptaron una repisa de acero que exhibe distintas velas.
Debajo de esta estructura instalaron un trinchador para guardar botellas y platos.
Como el departamento mide 58 metros cuadrados y no tenía espacio para empotrar clósets, los arquitectos pusieron junto al estudio un vestidor de nogal con diferentes anaqueles.
Su trazo corredizo facilita su apertura.
“Por necesidades del inmueble, colocamos un vestidor con cortinas que ocultan su contenido.
Frente a este mueble distribuimos distintos nichos de guardado para exponer libros, lo que permite que tenga diferentes usos”, dijo Jiménez,
En la habitación destacan lámparas contemporáneas con formas sencillas.
La cama, con una colcha tejida a mano y cabecera de madera, decora el ambiente con un atractivo toque rústico.
Sobre los muros del baño se colocaron mosaicos con estampados barrocos, lo que le da una apariencia antigua al espacio.
La iluminación amarilla resalta su textura.
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