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ESTILISMO ESPONTÁNEO
Por: Por Juan José Millás / Exclusivo para Editora Demar - 15 Noviembre 2009
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Podría parecer el taller de un ceramista. Pero ciertas motas rojas que salpican la pared nos dan la pista de que se trata de algo mucho más duro y macabro. Localización Tijuana, México
Si no supiéramos que debajo de la sábana hay un cadáver, podríamos pensar que la fotografía está tomada en el taller de un ceramista que al terminar la jornada ha envuelto en un pano húmedo, para que no se resquebraje al secarse, la pieza de barro en la que trabaja.
Contribuiría a la creación de este malentendido el taburete de la izquierda, muy común en los estudios de los artistas, pero también la silla de plástico de la derecha, que proporciona a la atmósfera ese aire casual, de descuido, que corresponde, según el tópico, al carácter de un creador.
Quizá dudaríamos de nuestros sentidos al observar el realismo de las piernas que asoman por debajo de la sabána.
Pues no se trata, en efecto, de una instalación artística ni nada parecido.
O quizá sí, pero de carácter involuntario, como veremos enseguida.
Mientras tanto, si observan con detenimiento la imagen, advertirán que en la pared del fondo, a la altura del cráneo de la pieza, hay una mancha (de sangre y sesos, presumiblemente) que al expandirse crea, como el universo tras el Big Bang, una constelación de astros y planetas que parece muy estudiada, lo mismo que los pliegues de la sábana, de los que uno, a primera vista al menos, diría que son la obra de un estilista bastante minucioso.
No se pierdan tampoco ese golpe de luz de color vino que atraviesa los bajos del taburete para tefinir sutilmente el borde de la sábana.
La belleza salta donde menos se espera.
En este caso, en el cadáver de un narcotraficante cosido a balazos en Tijuana, México, delante de la puerta de su casa.
Descanse en paz.
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