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La palabra sigue viva

Por: César Maya Montes / El Mañana - 14 Marzo 2010

 
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sermones alusivos en las iglesias.

ESE DÍA se llevaban a cabo cantos especiales, representaciones dramatizadas y sermones alusivos en las iglesias y, por supuesto, las ofrendas Pro Biblia

ESE DÍA se llevaban a cabo cantos especiales, representaciones dramatizadas y sermones alusivos en las iglesias y, por supuesto, las ofrendas Pro Biblia.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día fue durante muchos años una patrocinadora económica muy destacada de la causa bíblica.

Por eso los adventistas recibimos el sobrenombre de <>.
Pero más que por las aportaciones económicas, porque los adventistas se caracterizaban por su amplio conocimiento del Libro Sagrado.
No había tema que la mayoría de sus miembros no dominara.
¿Será que esos tiempos fueron mejores?¿Eran esos miembros de la iglesia mejores que los actuales? Consideremos brevemente algunas razones por las cuales tener un día especial para reflexionar sobre la Biblia como un todo, como la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios
La Biblia es verdaderamente la Palabra de Dios.
Es el medio que eligió para comunicarnos su voluntad, pero también para guiarnos a través de nuestra vida terrena.

Nos habla del amor divino.
La cualidad más notoria de Dios es precisamente el amor.
San Juan dijo: <>.
Si analizamos cuidadosamente todo el texto bíblico, nos daremos cuenta de que es una historia de amor.
Por amor nos creó, nos perdona, hace que llueva sobre justos e injustos, etcétera.
Pero también nos dice que debemos amar, no de palabra, sino sinceramente con acciones.
La persona cristiana, además de hablar del amor, vive en amor.
Se demuestra en la práctica, como el de Dios, al tener paciencia, tolerancia y perdonar.
Más que reclamar amor, debemos darlo.

El personaje principal es Jesucristo.
<> son las palabras registradas por San Juan.
Cristo no sólo es el personaje central del Nuevo Testamento, también del Antiguo.
Su presencia como parte de la Deidad es un hecho claro para los creyentes.
Su ejemplo nos debe conducir a un mejor estilo de vida.
Abnegación, sacrificio, bondad, compañerismo, interés por los demás, son algunas palabras que definen al Salvador.
Cuando la naturaleza humana nos conduzca al egoísmo, recordemos el amor desinteresado de Jesús e imitémoslo.

Imparte santidad.
Uno de los principales propósitos de la Biblia.
La vida del cristiano es un diario desafío, nada como el estudio de la Palabra.
<>.

No tiene caducidad.
Es tan eterna como Dios mismo.
El profeta Isaías lo anticipaba: <>.
Todo lo que tiene que ver con la humanidad caída, es temporal.
Nacemos y morimos, pero Dios es inmortal.
Su Palabra tiene la misma permanencia, hoy la tenemos escrita, porque él así lo determinó.
Algún día lo veremos cara a cara y conversaremos con él.
Pero mientras tanto, tenemos la oportunidad de recibir su información mediante la Biblia.

La Biblia entre los humanos
No es que en otras épocas la cristiandad, de todas denominaciones, fuera mejor que hoy día.
En nuestra sociedad hay mucha información, a veces demasiada.
Nuestra mente recibe bombardeos continuos de todo tipo de información.
Conocemos bastante a nuestros gobernantes, personajes famosos de la economía mundial y local, del espectáculo y los deportes.
Estro conlleva el riesgo de poca profundidad en los temas tratados.

Inclusive podemos confundir, quizá inconscientemente, el conocimiento o la información obtenida de la Biblia con cualquier otra información que recibimos.
Nos arriesgamos a tener un conocimiento superficial.
Es decir, cuando nos conformamos con ir a la iglesia o a cualquier reunión y escuchar lo que otros han aprendido de la Biblia.
Cuando solamente vemos un video o un programa televisado.
Eso os ayuda a fortalecer o confirmar nuestro conocimiento bíblico, pero más importante para nuestra salud espiritual, es personalmente elevar una plegaria al Altísimo y abrir las páginas de su Palabra.
En esos momentos, el Espíritu Santo, que inspiró la Biblia, acude para darnos un mejor discernimiento de los pasajes que leemos.

Las virtudes de la Escritura han sido objeto continuo de estudio.
Cuántos estudiosos han encontrado en ella una fuente inagotable de inspiración.
Aunque cada año hay muchos best sellers, la Biblia supera a cualquier otro libro.
Personalmente acostumbro leer varias decenas de libros anualmente, pero ninguno es mejor que la Biblia, es inigualable.

Anímese y lea la Biblia, aunque sea poco a poco; primero uns pocos pasajes y después, cuando haya formado el hábito, se dará cuenta que tiene su atractivo y no podrá dejar su lectura.
Es cierto que la Biblia es un libro antiguo, pero no por eso anticuado.
Todavía es una fuente de estudio, inspiración y ayuda para infinidad de personas.
Le invito a que usted sea también una de ellas.

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