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La gran espera
Por: Julia Paola Gacía Ruiz. / El Mañana - 08 Noviembre 2009
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Alegría, paciencia y perseverancia.
Alegría, paciencia y perseverancia son características que identifican a quienes esperan al Hijo de Dios. Actualmente, la segunda venida de Jesucristo ya no es motivo de alegría. Sin embargo, una persona cristiana debe estar feliz de esperar a su Salvador, pues cuando el venga todo el dolor quedara en el pasado.
UNA DE LAS PREGUNTAS más frecuentes entre la cristiandad es: ¿Cómo esperar la segunda venida de Cristo? 0 también: ¿Que desea él que hagamos mientras esperamos su regreso? En 1 Tesalonicenses 5:2, San Pablo dice que Jesús volverá como ladrón en la noche, en cualquier momento, Hace falta prepararse para su venida, es decir, confesar diariamente nuestros pecados y faltas para que se nos perdone, y alistarse para el día glorioso.
Es importante recordar que, para ser perdonados de toda culpa, los humanos debemos perdonarnos entre nosotros, como lo indica la oración modelo: «Perdónanos nuestras deudas, como tambien nosotros hemos perdonado a nuestros deudores», 1 Recuerde: «El Senor no tarda en cumplir su promesa, según él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan», 2 En Romanos 12:12 encontramos tres instrucciones claras sobre cómo esperar la venida del Salvador.
La primera es: «Alegrense en la esperanza».
Parece que en la actualidad a muy poca gente Ie da gusto que Cristo vaya a regresar; el mundo está muy ocupado en la crisis financiera, la delincuencia y la acumulación de riquezas.
Sin embargo, toda persona cristiana tiene que estar feliz de esperar a su Salvador, pues cuando él venga todo el dolor quedará en el pasado.
La segunda: «Muestren
paciencia en el sufrimiento».
Esto indica que quienes esperan la venida de Jesús no tendran una vida fácil; sufrirán desgracias a causa de su fe.
Pero el gozo de la esperanza les llevará a permanecer firmes hasta en las pruebas más difíciles y tormentosas.
Hoy más que nunca la cristiandad tiene que estar dispuesta a sufrir por Cristo.
«Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece.
» 3 Cuando la vida de usted se llene de tribulaciones, piense en el futuro glorioso que Ie espera, intente recordar que realmente no pertenece a este mundo y Ie espera algo mejor.
Tercera instruccion: «Perseveren en la oración».
Estas cuantas palabras nos dan la clave para permanecer firmes en la esperanza de la segunda venida.
Debemos ser perseverantes, no podemos alejamos del único medio para comunicarnos con Dios.
Necesitamos acercamos día a día al trono de la gracia, a fin de recibir fuerza para vencer en las pruebas y luz en medio de las tinieblas.
Todo el poder del cielo esta disponible para la persona que ora con fe.
La Santa Biblia dice que nada podemos hacer lejos de Dios, por lo tanto, nadie que se separa de él podra ver la venida del Salvador.
Es sumamente importante no dejar de orar.
Cada día nos acercamos más al final del gran conflicto entre el bien y el mal.
La guerra entre Jesús y su adversario está por terminar, así que necesitamos el poder del cielo por medio de la oración, necesitamos mantener contacto con nuestro Padre.
Recuerde que el poder que permitió a Cristo realizar tantos milagros cuando estuvo en este mundo, es el mismo que hoy usted tiene a su alcance por medio de la oración.
La misión sigue vigente
La gran comisión que el Maestro entrega a sus discípulos todavía tiene que llevarse a cabo.
Mucha gente desea conocer al Salvador, hay millones de personas en el mundo a quienes jamás se les ha hablado de Jesucristo.
Es necesario que conozcan el evangelio para que se cumplan las palabras de Jesús: «Este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin».
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Cumplamos la comisión que Cristo nos dejó, hagamos discípulos que sean ciudadanos de la patria celestial y fieles cristianos a los mandatos del Maestro.
Mientras esperamos al Salvador no olvidemos los consejos bíblicos, pongamos nuestras vidas cada día a cuentas con Dios; de este modo, nuestros nombres se encontrarán en ellibro de la vida.
Esperemos también con gozo al Rey de reyes, seamos fieles ante las dificultades, no dejemos de orar, prediquemos el evangelio de salvación y pronto vendrá el Hijo de Dios.
Esperemos con alegría el día en que diremos: «¡Sí, este es nuestro Dios; en él confiamos, y él nos salvó! ¡Este es el Senor, en él hemos confiado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación!».
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